"La Diócesis de la Vega, es el Pueblo de Dios, espacio de comunión y participación, que guiado por el Espíritu Santo, bajo la protección materna de la Virgen de las Mercedes  y unida a su Pastor, vive una espiritualidad centrada en Jesucristo y en los valores comunitarios, con actitud de renovación y conversión permanentes; y realiza su acción pastoral en la unidad que acoge a todos en su diversidad, con dimensión misionera, conciente de su memoria histórica y   abierto a los signos de los tiempos."

Idea Fuerza 3er Plan de Pastoral

Los 6 Temas Claves del Kerigma

Los 6 Temas Claves del Kerigma

1. Dios te ama como padre amoroso

Dios te dice hoy y siempre: «Eres precioso a mis ojos, eres valioso y te amo… No temas Yo estoy contigo (Is 43, 4-5) Mi amor de ti no se apartará (Is 54, 10) ¿Se olvida acaso una madre de su hijo? Pues aunque ella se olvide yo no me olvidaré (Is 49, 15)».

El te hizo a ti (Is 44, 2), hizo para ti un mundo hermoso (Gn 2, 4-8) te ha dado todo lo que tienes para que seas feliz, porque te ama (Jer 31, 3).

 

Analiza tu vida: ¿Qué cosas te ha dado y te da día a día Dios y que son prueba de su amor? ¡Seguro que encontrarás muchas! Te lo repito: Dios te Ama. ¿Qué te impide experimentar el amor de Dios?

2. El pecado te ha separado de Dios

Dios nos creó para que fuéramos felices, pero los hombres pecamos y nos alejamos de El (Gn 3, 1-24). Pensamos y hacemos cosas que sabemos que están mal.

Por causa del Pecado, se ha levantado el muro de separación entre Dios y la humanidad (Is 59, 2) y no disfrutamos de la gloria de Dios. Tu mismo puedes ver las consecuencias: injusticia, miseria, violencia, enfermedades…

Antes estas realidades, pretendemos dar soluciones. Buscamos seguridad en el poder, en el tener, en el placer, en las drogas, en el alcohol, en el sexo… pero todas estas son soluciones imperfectas: falsas, superficiales y provisorias. Parecen solucionar las cosas por un momento, pero luego volvemos a sentirnos vacios, y solos… insatisfechos.

Analiza tu vida: ¿Cuáles son tus pecados, aquellos que te alejan de Dios y de tus familiares, amigos, conocidos? Entonces… ¿Todo está perdido?

 

3. Jesús ya te ha Salvado

La salvación ya está dada en Jesús. La única verdadera, integral, radical y definitiva. ¡Por su cruz nos ha salvado, por su Resurrección nos ha dado nueva vida!

Por Jesús y en Jesús el Padre nos ha dado la salvación. «Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3, 16).

¡Salvación de todo lo que nos oprime! Salvación y liberación integral de toda la persona y de todas las personas.

 

4. Creer en Jesús, Conviértete y tendrás vida en abundancia

Jesús es el único camino para atravesar el muro que nos separaba de Dios (Jn 14, 6). El te dice lleno de amor a ti: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré» (Ap 3, 20). ¿Vas a abrirle las puertas del corazón?

Para eso tienes que creer en la salvación que Jesús te dio (He 16, 31), aceptarlo como el único que te puede salvar y pedirle que sea el centro de tu vida, tu Señor, tu Salvador.

Implica convertirte a El (He 3, 19), volverte a Él para seguir sus caminos. Es cambiar la mentalidad de pecado para pensar, sentir y actuar como Jesús.

Estamos seguros que «si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es El para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de nuestra maldad». (1 Juan 1, 8-9).

¿Qué esperas? ¡Decídete ahora mismo por Jesús! ¡Ábrele tu corazón y tu vida!

 

5. Déjate llenar del Espíritu Santo

Si has aceptado a Jesús como tu Salvador, has aceptado recibir la vida nueva que El te ofrece. (Jn 10, 10). Ahora necesitas nacer a esa vida nueva (Jn 3, 1-5).

Y Jesús nos prometió que sería el Espíritu Santo el que nos daría esa vida (Jn 7, 37-39). Se necesita aceptar a Jesús como el único Señor con sincera conversión del corazón y una decisión firme por El.

Pídele a Dios que te de su Espíritu Santo (Lc 11, 13) El te dará un corazón nuevo (Ez 36, 26) y te dará fuerzas para perseverar en esta nueva Vida a la que has nacido (He 1, 8).

 

6. Intégrate a la Iglesia

Ahora que sabes todo esto, sólo te falta una cosa: permanecer unido a la comunidad de los que han sido salvados por Cristo: la Iglesia, la familia de los hijos de Dios (He 2, 42-47).

Dios quiere que seamos una gran familia, un solo cuerpo (Rom 12, 5), su Iglesia, para que todos los creyentes podamos permanecer unidos y apoyarnos los unos a los otros en nuestro caminar por esta vida, rumbo a El (Rom 12, 6-21).

«¡La Iglesia es nuestra casa! ¡Esta es nuestra casa! ¡En la Iglesia Católica tenemos todo lo que es bueno, todo lo que es motivo de seguridad y de consuelo!» (Benedicto XVI)

¡Decídete! ¡Intégrate a la Iglesia Católica, y ven a formar parte de la gran familia de Dios junto a Jesús y María!